
28 October 2008
Claiming The Promise
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre. Isaías 40:8
“¿Cómo sabe que puedo apropiarme de una promesa de la Biblia cuando (en el contexto de la Biblia) fue dicha a alguien más”? un amigo preguntó y luego citó Marcos 11:24, donde Jesús dijo: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán”.
Primero, es verdad que algunas promesas de la Biblia fueran hechas a individuos específicos bajo circunstancias que no se repetirán. Por ejemplo, cuando Abraham y Sara fueron viejos, y estaban más allá de la edad de procrear, Dios les prometió un hijo. Esperar un milagro cada vez que oramos no es algo que está sustentado por la Biblia, tampoco por los depósitos que hacemos en nuestras cuentas bancarias.
Las siguientes son pautas que le ayudarán a entender mejor las promesas de la Palabra de Dios:
Guía No. 1: Pregunte, “¿Fue dada la promesa a una persona específica o a un grupo de gente, o es una promesa general que podemos reclamarla de forma personal”? Algunas promesas fueron hechas para determinadas personas, pero aun son consistentes con la naturaleza y voluntad de Dios. Estas nos fortalecen y nos animan, entendiendo que no hay distinción de personas con Dios. Su deseo de ayudar a sostener y fortalecer a Sus hijos es el mismo en todas las edades. El Antiguo Testamento está lleno de esas promesas.
Pauta No. 2: Interprete las promesas de las Escrituras a la luz de la Biblia. Por ejemplo, Pablo dijo a un carcelero Romano, cree en el Señor Jesucristo y será salvo (Hechos 16:24). Es válido reclamar esa promesa porque es consistente con otras promesas de la Biblia.
Pauta No. 3: Pregúntese: “¿Lo que estoy pidiendo es consistente con lo que Dios ya ha revelado en la Biblia como Su voluntad”? Si es así, puede apropiarse de esa promesa y pedirle a Dios que lo honre.
Pauta No. 4: Cuando ore, pida con fe y deje la situación en las manos de Dios. Un pensamiento final: Es absolutamente sorprendente la manera en la que Dios hace las cosas cuando confiamos en El con la fe de un niño. Crea que Dios hará lo que El dice, y El hará. Si cree que una promesa es válida solamente para alguien más, también está en lo correcto.
Lectura: Salmos 103