Spanish Radio Program

09 October 2008

El Animo Hace una Diferencia

Encouragement—The Difference It Makes

Quien sí entrará es tu asistente, Josué hijo de Nun. Infúndele ánimo, pues él hará que Israel posea la tierra. Deuteronomio 1:38.

Habrá escuchado sobre la triste historia de un hombre, quien agobiado de gran manera subió hasta el techo de un edificio para suicidarse. Un amigo, al conocer de la situación, decidió acercarse para decirle algunas palabras de ánimo. “Antes de cometer una locura, por qué no hablamos,” dijo el amigo. Ellos lo hicieron….y luego saltaron al vacío juntos.

Dejando a un lado la broma, no podemos desestimar el poder de la influencia que usted tiene y su potencial para animar a otra persona a actuar correctamente. Animo, se define como el acto de dar valor a otro. Si embargo, si hace un estudio del tema “ánimo” en la Biblia, descubrirá que fue usado el mismo número de veces por hombres que indujeron a otros a hacer el mal, como aquellos que fueron de buena influencia.

Así como el desánimo es contagioso, el ánimo lo es, pues levanta el espíritu y se puede transmitir a otros. Recuerde, Dios lo ha puesto precisamente en el lugar donde deben ser de ánimo para los que lo necesitan.

Conocemos que por lo menos dos veces, el gran líder del pueblo de Dios, Moisés, fue encargado por Dios para alentar a Josué (Deuteronomio 1:38;3:28). Cuando Isaías escribió el pasaje profético anunciando la reconstrucción del templo, él describió lo que sucedería en las siguientes palabras, “Cada uno ayudó a su vecino y todos dijeron, “Que tengas ánimo.”

Luego está Barnabás, este personaje poco conocido en la historia de la iglesia, quien fue de gran importancia en la vida del apóstol Pablo. Fue él quien creía en Pablo cuando todos los demás dudaban de su sinceridad. Barnabás no solamente llevó a Pablo al consejo de los ancianos en Jerusalén, sino que buscó afanosamente al fabricante de tiendas y le animó a dejar su oficio para dedicarse a la obra del Señor.

Así como la persona que mencioné al inicio del comentario, existen muchas otras personas al borde de la desgracia, sin saber qué hacer. Parece que no hay nadie que pueda darles una palabra de ánimo. Quizás usted es uno de ellos. Puede hacer lo que en una ocasión, David, el Rey de Israel hizo, “David se sentía muy angustiado,” dice 1 Samuel 30:6, “P orque el pueblo hablaba de apedrearlo. Todo el pueblo estaba con ánimo amargado, cada uno por causa de sus hijos y de sus hijas. Pero David se fortaleció en Jehovah su Dios.”

Lectura basada: Salmos 21